La novedad del pensamiento del siglo XX y sobre todo de Heidegger, consiste en haber visto que las estructuras, que Kant creía iguales para la razón en todos los tiempos y lugares, son ellas mismas eventos históricos-destinales; en este sentido se incorpora la idea de la temporalidad. Desde esta ventana, Heidegger da preeminencia a lo óntico y esta ontología fenomenológica pone límites al mundo del ser y lo contiene en una red de significados, que es la red de la tradición hermenéutica, de aquello que en el lenguaje y a través de él, nos es transmitido y que condicionará y hará posible cualquier experiencia del mundo. Estas ideas revolucionarias sobre la comprensión del ser del filósofo evocan una época en pugna debido a las tradiciones hermenéuticas que posteriormente seguiré comentando.
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